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Santa Rita
 La celebración en Valencia de la Copa América en cuatro años tiene además de su impacto económico y social, otra consecuencia que conviene resaltar. Para empezar, supone el encumbramiento de Rita Barberá como alcaldesa y como miembro del Partido Popular. Nunca será la misma.
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A pesar de sus catorce años como alcaldesa del Cap i Casal que cumplirá en el año de la Copa América, la celebración de este evento marcará especialmente su gestión municipal.
Mucho se ha rumoreado de que Rita Barberá estaba inmersa en su última legislatura como alcaldesa, pero con la Copa América en el año de elecciones municipales, igual lo medita, aunque cargos no le van a faltar. Para Barberá la Copa América será lo que para Maragall fueron las Olimpiadas de Barcelona dentro del socialismo y política española.
Y es que como decía, la celebración de la Copa América tiene un doble efecto, en la vertiente económica y en la política. En una situación de normalidad, supondrá fácilmente revalidar la mayoría absoluta para el PP en Valencia incluso en la Comunidad Valenciana. Y todo porque las inversiones van a venir solas.
La creación de puestos de trabajo, las nuevas infraestructuras como el AVE o el balcón al mar y el entramado empresarial que se generará serán argumentos consistentes que esgrimirán los populares cara a la próxima cita electoral y al electorado.
No hay que restar méritos a todo el equipo que ha trabajado, pero Rita Barberá estaba afónica y exultante porque ella ha sido la impulsora y quien a título personal recibirá todos los aplausos.
Quien creía que la vida política de Rita Barberá concluía en la alcaldía de Valencia o en un cargo institucional de Madrid, debería ser más cauto, porque desde hoy ha ganado mucho enteros en el PP no sólo regional sino en España.
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